empordà intensivo

Mayo 24, 2007

Sr. CARACOL

Ayer miércoles tuve una hora y media de clase, y dado el estress que eso genera, me decidí regalar unos días por el EMPORDÀ.
Cargué la furgoneta para 5 días de viaje en busca de ese equilibrio entre el mar y la montaña, el calor y el fresco, el verde y el azul del que me han hablado Miquel, Gloria y los demás amigos que viven por esa zona.
Mi primer destino será PALS, un pequeño pueblo de interior cargado de historia. La suerte de viajar en jueves y en mayo es que no encuentras turistas, así que el pueblo es mío. Compruebo rápidamente que está todo perfectamente arreglado. Cada baldosa está en su posición correcta y no consigo ver un solo cable de teléfono colgando de una casa. ¿no os pasa nunca? ves un pueblo precioso, una fachada encantadora con sus enredaderas… y cuando vas a disparar la foto no sabes por donde encuadrar: te aparece el cajetín de Fecsa y el poste de teléfono. Pues aquí no pasa. Aún así, el pueblo de tan perfecto, parece la nueva sección del Port Aventura: “la zona medieval”. Como tengo una montaña de revistas por leer me siento en un bar de pueblo a tomar un café, 1’20€. Media hora más tarde tomo otro café en el centro del pueblo, en una terraza modernizada al más puro estilo Ibiza donde anuncian SANGRÍA en grande: 1,70€ y ni tan solo puedo sentir el gusto del mejor café de Brasil en mi paladar porque la cucharilla venía integrada en el sobre del azúcar y el vaso es de plástico. Miquel, no te enfades, tu pueblo me ha encantado.
El sol no sale ni un solo instante y empieza a llover, así que el sueño de saborear las costas del Empordà se evaporan. Aún así, decido visitar BEGUR y sus calas famosas. Todo son curvas en esta zona y en la furgoneta hay una banda sonora interior de cubiertos, vasos y trastos que van golpeando unos con otros que me empiezan a poner nerviosito, así que subo a los KINGS OF CONVENIENCE a todo volumen (con las ventanillas bajadas, eh!) Compruebo, que las obras de BEGUR aún continúan, yo creía que las obras solo se hacían durante las elecciones pero éstas llevan un par de mandatos porque siempre que vengo a este pueblo veo calles levantadas cerca de la playa. Ni tomo café ni bajo de la furgoneta. Se va a hacer tarde y busco un sitio donde plantar mi casa esta noche. Aquí está bien, hoy seré un agricultor empordanés.
Consigo dormir más de lo habitual, y la mañana empieza a las 9.45. Me llega un SMS, es Nuri y simplemente pone PERATALLADA. Ni un beso de despedida, ni un hola. La chica es contundente y conoce mis gustos, así que hizo velas y aprovechando la brisa marina me dirijo hacia este pueblo del que no he oído hablar antes. Por el camino me distraigo bastantes veces a hacer fotos en los arrozales, en las masías y en pequeños pueblos que intuyo a lo lejos. El parking de PERATALLADA está tranquilo y al pueblo no se puede entrar rodando. Así que me ato a Coque a la cintura y me pongo a andar por sus calles. El lugar el perfecto. Piedra con olor a medieval y restaurantes integrados en el entorno. Porque eso sí que lo tiene el pueblo, restaurantes. Veo una casita pequeña en el centro, vieja, de piedra y se me ocurre llamar a la agencia anunciante para preguntar el precio. La chica me informa amablemente que son 180m2 de casa aunque no lo parezca y que el pueblo es precioso. Le confirmo que el pueblo es precioso pero que quiero saber el precio. 1.450.000 euros. ¿Alguien sabe cuanto es esto en pesetas? Porque claro, nos hemos acostumbrado al euro, pero a que una casa valga tanto yo no me he acostumbrado, así que recojo mis cosas y me voy a PALAFRUGELL a buscar caravanas para hacer de una de ellas mi vivienda. Yo no soy de los que se manifestarán por los problemas de la vivienda, yo soy de los que buscan soluciones personales y directas. La chica me enseña unas cuantas caravanas, desde 1000 euros hasta 4500. Algunas no pasarían la ley de la vivienda pero como yo no soy exigente y no la voy a plantar en el centro de Plaza de Catalunya, me da igual. Me gustan 3, las vuelvo a mirar. El mundo de las caravanas es un punto y a parte. Entras en esos miniespacios habitados por guiris alemanes, por familias campistas de Badajoz y huelen a vino tinto, a tortilla de patatas y a primeros besos de verano con 12 años. Me apunto las referencias y lo de siempre “me lo pienso y os llamo el lunes”. Salgo de allí con la idea de haberme comprado una masía de 4 metros cuadrados en el Empordà.
En un cruce de caminos no sé hacia donde girar y pregunto por mensaje. Me recomiendan de nuevo Peratallada y me recuerdan que es mejor moverse por intuición, así que tiro a la izquierda. La carretera se pierde por los montes y cada cierto tiempo veo una pequeña mansión con pista de tenis, piscina, caballos y 4 coches aparcados en la puerta. Llego a la ermita de STA. SUSANNA DE PERALTA y allí me siento un rato a mirar el mapa.
Raquel se va a enganchar a mi viaje en unas horas, así que me dejo algunas cosas por visitar y me dirijo hacia la costa. En el mapa veo FAR DE SANT SEBASTIÀ, y hacia allí voy.
La verdad es que ya he dado 3 o 4 vueltas a la comarca en dos días pero todo está cerca, todo es bonito y no tienes la sensación de estar dando vueltas sobre ti mismo porque cada vez que pasas por un sitio descubres cosas nuevas.
El Faro está en lo alto de una montañita cerca de la playa de TAMARIU y el puerto de LLAFRANC. Estoy solo y decido preparar unos lomos con champiñones, cebollita tierna y un poco de salsa a la pimienta. Raquel llega cuando la comida está a punto de servirse y Coque ya ha devorado sus cosculitos (comida para perro que no encontrarás en supermercados). Le explico lo que ya he visitado y lo que falta por visitar, le cuento que vi una casa de 180m2 pero me acabó gustando más la distribución de la de 4 y me regalaban el avancé.
Bajamos al puerto de TAMARIU a que el niño tome su dosis de cafeína. Otra vez vaso de plástico y cucharilla integrada en azucarillo. ¿alguien me dice a que se debe esta moda?
Nos acercamos a ULLASTRET, un pueblo pequeño con un poblado ibérico a visitar; nos perdemos por caminos y nos reencontramos con la carretera de nuevo. Es tarde y decido sorprender a Raquel con una cena en alguno de esos restaurantes de PERATALLADA, así que aparcamos en un buen lugar ya que intuyo que después del entrecot, haremos noche allí.
Ya que el pueblo es pequeño y su oferta inmensa, lo recorremos entero estudiando minuciosamente las cartas y nos decidimos por el primero de todos. Un hotel con restaurante integrado en la piedra de más de 500 años de antigüedad. Es exterior y sólo hay otra pareja cenando. La cena está deliciosa y el precio no es mayor que un plato combinado en la Barceloneta. (¿os habéis dado cuenta ya que le tengo un poco de tirria a la capital?)
La noche es tranquila, tranquilísima y la mañana se levanta lluviosa. Recorremos la costa, las calas y paramos un rato en LA PUNTA DEL TER para pegarnos una ducha tranquila. Coque aprovecha para meterse en el mar, así que esperamos a que se seque un poco y vamos a l’ESTARTIT. El pueblo es demasiado turístico, pero plantamos la furgoneta en la playa frente a las MEDAS y nos zampamos una buena ensalada y un pollo a l’ast.
Vamos improvisando entre Bellcaire d’Empordà, Verges y aparecemos en l’ESCALA. Eso huele más a Salou que a pueblo auténtico pescador pero hay rincones originales y yo encuentro uno para mojar un croissant y una ensaimada en leche.
Salimos de ahí recorriendo SANT MARTÍ D’EMPÚRIES, CINCLAUS, ST PERE PESCADOR ELS AIGUAMOLLS DE L’EMPORDÀ y llegamos a EMPURIABRAVA. Miro de refilón estos edificios de estilo Torremolinos y aprieto gas a fondo hasta llegar a CADAQUÈS. Nos movemos por la zona, ya es de noche, pero al niño le apetece hacer un par de fotos antes de dormir.
La mañana arranca en PORTLLIGAT, un pequeño pueblo costero que farda de que todo lo tocó DALÍ. Aún así se respira autenticidad y huele a redes. Paseamos durante un rato y yo me quedo mirando un curso de iniciación al kayak en la orilla. Me encanta ver a los monitores de actividades deportivas, siempre guapos, morenos y con un repertorio de chistes que distraen a las chicas embobadas con el monitor que les ha tocado. Al final de curso harán cola para fotografiarse con él.
Las curvas de la carretera nos llevan hasta el CAP DE CREUS y escribo en el GPS la casa de Raquel como destino. Nos separan 1450km de Galicia así que mirando el mar y la magia del cabo yo me siento atrapado por mi tierra y ella siente nostalgia por la suya. Salgo de ahí antes de que se tire al mar e intente volver a su casa a nado y aparecemos en el PORT DE LA SELVA. El pueblo me gusta más de lo que hubiera imaginado y encontramos un sitio perfecto para plantar el restaurante y hacer un arroz con verduras y carne (un revuelto, de restos de 4 días, vaya). Ya es domingo y hay que aprovechar lo poco que queda. Visitamos ST PERE DE RODES, nos perdemos por algunos restos prehistóricos y pim pam vamos recorriendo las curvas que quedan hasta llegar a casa.
Cuesta digerir tanto encanto, y recordar dónde has tomado cada fotografía. Así que si estuviéramos en DISCOVERY CHANNEL, una voz de presentador chiflado diría…..”y esta semana, pasa al número 1 de lugar más bello de Catalunya…… el EMPORDÀ!!!”