Trailer "Desde lo alto del baobab"
Febrero 20, 2009
Sr. Caracol
Hace algo más de un año descubrí lo apasionante que era tener un blog, y eso fue gracias a la respuesta y los ánimos que recibí desde Madagascar, donde fui a buscar el último ejemplar del libro de “El Principito” para el mayor coleccionista del planeta.
Os presento el trailer del documenta que rodé allí y que está en fase de postproducción. Espero poderlo compartir en breve con vosotros en el FNAC de Barcelona o en la librería Altaïr… y que por fin sepáis como acabó todo.
A todos los que me animábais a seguir con comentarios o mails privados, gracias.
Dirección, producción y fotografía: Alvaro Sanz
Guión: Raquel Galavís, Alvaro Sanz
Banda sonora original: Ainara Legardon
Protagonista: Toni Arbonés
Visita relámpago a México
Octubre 28, 2008
SR. Caracol
Gorges du Tarn: Círculos concéntricos
Octubre 12, 2008
Gorges du Tarn: el día de las rocas
Octubre 12, 2008
Gorges du Tarn: Sainte Enimie, Castelbouc, Bondoms
Octubre 11, 2008
Gorges du Tarn: Le Rozier, Les Vignes, Sainte-Enimie
Octubre 10, 2008
Sr. Caracol
Hoy despertamos temprano y me voy con Coque hasta la oficina de turismo a buscar algún mapa de la zona. La gente me saluda por la calle. El sol aún no ha salido. Decidimos ascender a lo alto de una montaña, donde hay una cruz y se intuyen unas vistas de pájaro.
La pista que sube es muy pronunciada y no podemos evitar recordar que hace un año empezamos nuestro viaje de 3 meses por Europa , asi que comparamos el camino con el que nos descubrió algún monasterio en Metéora, Grecia. Cuando faltan unos metros para la cumbre, unos buitres empiezan volar en círculos a nuestro alrededor.
Los restos de un pueblo de otro siglo nos hacen soñar con una vida auténtica en lo alto de esta montaña. Las vistas son realmente increíbles, se ve Le Rozier abajo, en armonía, con sus casas de piedra, y la fusión de las aguas del Tarn y la Jonte.
El último tramo hay que superarlo en una especie de Via Ferrata. Raquel y Coque se quedan sentados y yo subo un poco más, hasta que una escalera de unos 6 metros me frena. Los buitres flotan a mi misma altura, y decido que si ellos no suben más tampoco tengo por qué hacerlo yo, no sea que me convierta en carroña.
Al llegar a la auto nos espera un premio, al que ya no le quedan muchos días de vida: un jamón de bellota que nos regaló Paco para nuestra boda. Y qué bien entra con un vasito de mosto, queso francés y pan con tomate!
Después del aperitivo seguimos nuestro camino y nos encontramos de nuevo con La Sablyere, un pueblo que se funde con las rocas al otro lado del río. Antiguamente a estos pueblos se cruzaba en barca, pero muchos de ellos hoy disponen de una moderna tirolina para pasar mercancías. Entre parada y parada llega la hora de comer y nos detenemos al lado del Tarn en el pueblo de Les Vignes. Es, sin duda, uno de los mejores lugares donde aparcar la auto. Lo tiene todo: árboles que hacen sombra, el agua a menos de 5 metros, un pueblo bonito y tranquilo al otro lado, y sobretodo, la seguridad de que nadie te va a echar de aquí. Raquel y Coque juegan con palos mientras yo preparo el menú del día.
Ya saliendo de Les Vignes, y en dirección a Sainte Enimie, nos encontramos con La Croze, un conjunto de casas con aire de pueblo fantasma, olvidado. Pero tan cuidado que parece que por las noches alguien sale a cortar la hierba y cuidar las flores.
Después de unas cuantas curvas más, alguna otra aldea perdida al otro lado del Tarn y unas cuantas canciones de fondo, llegamos a nuestro destino de hoy: Sainte Enimie, según los entendidos, unos de los lugares más bellos de Francia. La leyenda nos la explica Bertrán de Marsella en un romance del siglo XIII donde narra que Santa Enimia, una princesa merovingea que enfermó de lepra, descubrió un manantial de donde emergían aguas curativas. Cada 6 de octubre sus habitantes celebran una curiosa romería en una ermita que hay en lo alto de la montaña. Por pocos días no coincidimos para verla!
Aparcamos de nuevo junto al río, damos un paseo con Coque, cortamos jamón, vemos una de Bergman… y se hacen las 9, la hora de dormir en este pequeño rincón del mundo.

Gorges du Tarn, las segundas partes siempre fueron buenas
Octubre 9, 2008
Sr. Caracol
Hace casi dos años que viajo acompañado de dos polizones que se han subido a mi casa sobre ruedas y no se quieren bajar. Hace casi dos años que escribí mi primer post en un blog y hablaba de este lugar, las Gorges du Tarn. Lo que no sabía hace dos años es que mi acompañante recién conocida sería hoy mi mujer y que volveríamos aquí en nuestra pequeña honeymoon.
Es miércoles y salimos de Barcelona lloviendo. En algo más de 3 horas llegamos a Port-Leucate, una pequeña zona costera cerca de Perpignan. Allí decenas de autocaravanas y furgonetas surferas descansan en la costa.
Nos levantamos temprano y seguimos el viaje dirección a Millau, la ciudad que hace dos años me regaló las mejores crepes de mi vida, la ciudad donde redescubrí a Nick Drake y sobre todo, la ciudad donde empezó todo. Repetimos en “La Creperie” y nos hacemos una foto de familia, esta vez con Coque, que no vino en el primer viaje.
La autocaravana empieza a recorrer las carreteritas que serpentean el río Tarn dirección a su nacimiento en el monte Lozère.
El paso de los años ha hecho que el agua esculpa un auténtico barranco en este macizo calizo de los Grands Causses y las paredes llegan a tener 500 metros de altura. En las cumbres se pueden descubrir unas mesetas conocidas como “causse” que son unas estepas en las que el viento frío y las rocas surgidas del suelo nos hacen creer en otro planeta.
Nuestra primera parada es en el castillo de Peyrelade. Un pequeño paseo con una gran pendiente nos lleva hasta sus puertas y allí nos detenemos durante un buen rato a jugar con los colores del otoño: los rojos, ocres, amarillos, naranjas y marrones.
Seguimos hasta Liaucous y allí comemos junto a un prado verde. El sol juega con las nubes pero siempre vence y pone el termómetro a 24 grados. Perfecto para pasear por el pueblo, que, como todos los de esta zona, se presenta absolutamente tranquilo, sin comercios, sin ruido, sin suciedad y sobre todo, sin cemento y homigoneras.
La jornada acaba en Le Rozier, un lugar estratégico, pues se cruzan varios caminos y rutas. El pueblo es bonito y ofrece al viajero una pequeña oficina de turismo, una panadería y un kiosko, lo justo para salir del paso. Eso sí, horario de invierno, de 8 a 10 de la mañana. Continuará.
marruecos 09: mapa final
Abril 10, 2008
marruecos 07: gorges du dades-marrakech-asilah-ceuta
Abril 2, 2008
Sr. Caracol
De nuevo la sensación de “final” se apodera de mí. Como nos pasa con las mejores películas, cuando nos encariñamos con los personajes o con los espacios y no deseamos que lleguen a su final. Esta vez los protagonistas hemos sido 4 personas, amigos, novios, hermanos, y seguramente jamás volvamos a encontrarnos, o si lo hacemos será de otra manera, porque este viaje nos ha cambiado.
Volver ha sido rápido, en Marrakech hemos cerrado los ojos y hemos puesto rumbo a Ceuta a toda velocidad. No hemos querido ver la horrible costa pseudo-occidental, no hemos querido irnos con un mal recuerdo de este país que nos ha enseñado tantas caras y tanta autenticidad.
Asilah, un pequeño pueblo costero ha sido nuestra única pausa para dar un paseo de descanso antes de despedirnos hasta la próxima vez. ¿Cuando será? Antes vendrá el Cabo Norte, Mongolia, la Ruta66… estaréis informados.
marruecos 06: tinerhir-gorges du dodra-gorges du dades
Marzo 30, 2008
Sra. Caracol
Hoy he hablado con el hambre. Tenía los ojos oscuros como un pozo de carestía, el cuerpo cansado y encorvado y sus pies asomaban dentro de unos jirones de zapatillas de deportes. Al principio se acercó tímidamente a nuestra burbuja occidental mientras preparábamos nuestra comida. Después de ocho días en este país cientos de personas nos han hecho señas en la carretera pidiéndonos dinero, caramelos, bolígrafos y un sinfín de golosinas occidentales más. Alguna vez hemos podido responderles, pero es imposible parar en cada curva que nos presenta un niño o una madre reclamando. Y no puedo evitar sentirme fatal por viajar en esta especie de nave de los deseos mientras por el retrovisor veo alejarse la figura de una niña de dos años que me saluda con su manita. También ha habido momentos en que hemos encontrado mendigos que nos han engañado, e incluso nos han rechazado Dirhams o un plato de comida en alguna ocasión…en Marruecos nunca sabes a que atenerte…
Pero hoy ha sido distinto, hoy he visto hambre en estos ojos, hambre de días de pastoreo en el árido Atlas Marroquí. Es un hambre que no se calma con el bocadillo o la fruta que le hemos ofrecido. Es un hambre que no entiende de protocolos y que devora cada migaja mientras agradece con los ojos, con la voz, con el alma, y me llama madamme… y se me encoge el alma … y mi hermano revienta después de tantos días de tensión… y me acuerdo entonces de cuando era pequeño y lloraba como un niño ante las injusticias. Igual que hoy.
La rabia, la impotencia, la incomprensión, la necesidad de sentir que puedo hacer algo más que dar una bolsa de comida… una batalla de ideas en mi cabeza y mi garganta prieta, inmóvil,muda… ¿ Qué contestarle a esta famélica cuando mis palabras no alimentan, ni cobijan, ni visten, ni calman la sed…?
- – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - –
Sr. Caracol.
Marruecos, no Marrueco, es plural. Es fácil comprender por qué casi todos los países son singulares y éste es plural. Solo hay que coger un medio de transporte privado, no tiene que ser una autocaravana, y recorrer el Atlas, cruzar de punta a punta este país para darse cuenta que hay varios “Marrueco”. Mi primera vez en este país fue para grabar un videoclip. Pasé 5 días en Marrakech y no salí con la impresión de haber visto nada excepcional. Pero esta vez está siendo distinto. He visto el verde de la Toscana en el norte de Fez; he tocado la arena del desierto; he recorrido poblados rurales sin agua; he pasado de largo ciudades occidentales como Rabat… y hoy he visto el Cañón del Colorado, o lo más parecido que he visto a él. Hoy, una de mis fantasías infantiles de ser un cowboy se han visto satisfechas. Llegar a las Gorges du Todra desde Ar-Rachidia es sentir que dejas las dunas detrás, para cruzar oasis de palmeras y llegar al lejano oeste en menos de una jornada.
Hemos encontrado un buen camping a unos kilometros de Tinerhir, la pequeña ciudad que está a las puertas de las gargantas. Jorge se ha ido a dormir a las 7 de la tarde y los demás nos hemos sentado en una terracita a probar unas brochettes kefta y algunos productos marroquíes. La noche ha sido tranquila y a las 6 de la mañana, Marc y yo hemos ido a grabar unas cuantas imágenes por las gargantas. La carretera deja de ser buena a tan solo 3 km de donde hemos dormido y empieza a ser una auténtica pista que cruza algún que otro pueblo. Cada vez es mayor la sensación de estar dentro de una cueva, las paredes te van rodeando y la autocaravana cada vez es más pequeña en este regalo de la naturaleza.
Hacemos un desayuno rápido cuando el camino es imposible para un medio de transporte que no sea 4×4 y bajamos de nuevo al camping para despertar a Raquel y Jorge y salir hacia las gargantas del Dades, que están a tan solo unos kilometros en dirección Marrakech. 
El trayecto por las Gorges del Dades es quizás más variado que el del Todra. Cantidad de pueblos rojizos al lado de la carretera, antiguas kashbas, piedras caprichosas que llegan a coger formas de cuerpos humanos…
Así poco a poco nos deslizamos hasta un pequeño hotel de carretera donde preparamos una barbacoa, hacemos una serie de fotos un tanto peculiar y descansamos como los niños que somos.













































